¿Tras los pasos de Islandia? ¿Porque no?

Publicado en Ultima Hora, 12 de diciembre de 2012

 3577048_640pxEl sufrimiento de un sector cada día más amplio de nuestra sociedad empieza a alcanzar unas cotas inimaginables hace unos años. Para quienes no nos resignamos frente tanta injusticia e impunidad y estamos convencidos de que un sistema basado en tanta arbitrariedad tiene los pies de barro, es un imperativo ético el intentar reconducir esta tragedia. En esta cruel política de austeridad, que esconde unos inconfesables objetivos, nuestras islas marchan a la vanguardia en la enloquecida carrera de recortes de todo tipo. Sin embargo, los futuros gobiernos de las Illes Balears, sean del color que sean, tendrán un margen de decisión cada vez menor sobre aquellas grandes directrices con las que se está ejecutando este saqueo desenfrenado. Las grandes “familias” que crearon la Reserva Federal, la Unión Europea, el euro o el Banco Central Europeo, están alcanzando ya, tal y como se habían propuesto, el control centralizado de la economía y de la política europeas. Cada vez es más evidente cuál es el futuro que le espera a la generación que nos seguirá. Estas gentes son tan cínicas que, seguramente, en el mismo momento en que hayan “estabilizado” la economía, es decir, en cuando hayan conseguido que nuestra sociedad salde con un enorme esfuerzo esta descomunal estafa, empezarán a preparar la próxima “crisis”. Sus bancos sistémicos, nos dicen, son demasiado grandes para caer: habrá que rescatarlos cuantas veces sea preciso. O quizá ya no necesiten una nueva crisis, puesto que lo están dejando todo atado y bien atado para un expolio sistemático y continuado.

bceIslandia, el modelo a seguir para movimientos como el 15M u Ocupa Wall Street, está compuesta por una gran isla y un conjunto de otras menores, con una población tres veces menor que la de nuestras islas. Fue clasificada por la ONU como el tercer país más desarrollado del mundo. Pero también su economía fue destruida en pocos años, como la nuestra, por unos financieros que seguían los dictados de Wall Street y unos gobernantes que fueron sus cómplices necesarios. Su autonomía económica es mucho menor que la nuestra, ya que su PIB no alcanza ni a la mitad del nuestro. Sin embargo, su capacidad de autonomía intelectual, muy superior a la nuestra, junto a la imposibilidad de pagar la descomunal deuda, los hizo capaces de tomar una decisión que aquí, tras décadas o siglos de adoctrinamiento en “el espíritu nacional”, aún sería vista como una insensatez: la salida del sistema. Los bancos no fueron rescatados. Desde entonces, Islandia avanza por la senda del crecimiento. En el ámbito Europeo, sin referirnos a otros continentes, existen diversas experiencias parecidas a la de Islandia (Noruega, por ejemplo, ni forma parte de la Eurozona ni de la Unión Europea). Pero la de Islandia es la que más podría parecerse a la de unas Illes Balears que tomasen algún día una valiente decisión: convertirse no solo en un nuevo Estado, sino además en un Estado fuera del sistema controlado por los grandes “familias” que nos están robando los logros sociales alcanzados en las pasadas décadas, e incluso (lo que es aun más terrible) nuestra propia dignidad y autoestima, convirtiéndonos de nuevo en vasallos.

El tiempo de las grandes crisis suele ser también el de las grandes inspiraciones y renovaciones. ¿Habremos tocado fondo? Las cosas van muy deprisa, quizá veamos a medio plazo cosas que jamás imaginamos. No son ningunos exaltados los expertos que hablan del posible colapso sistémico de la civilización occidental tal y como la conocemos. Y no sigamos con el cuento de que la Constitución es intocable: bastaron unas horas para modificarla a fin de que a partir de ahora lo prioritario sea el pago “debido” a los grandes financieros. Sin hablar de las otras dos grandes decisiones de Rodríguez Zapatero antes de que desapareciese de la escena: ceder la base de Rota para que esos grandes financieros desplieguen sus juguetes de guerra nuclear y desmantelar la justicia universal que podría poner algún freno a sus crímenes.¿Empezaremos por fin a entender, al igual que vascos y catalanes, que el nacionalismo no es incompatible con una verdadera globalización, sino que por el contrario, como decía Gandhi, “no se puede ser internacionalista sin ser nacionalista”? ¿Nos desencantaremos por fin de los medios de información “globales” (en realidad, tan solo occidentales, y en manos de estos plutócratas sin escrúpulos) y volveremos a valorar todo lo local? Lo cierto es que están dejando todo tan bien atado, que están reduciendo nuestras alternativas a solo dos: o salir de su sistema o sufrir su sistemático saqueo.

Joan Carrero Saralegui, presidente de Fundació S’Olivar

 

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Catalunya, un nuevo Estado…¿En la Unión Europea?

  Publicado en Ultima Hora, 29 de noviembre de 2012

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Algunas voces, como la del ministro franquista Utrera Molina, suegro del actual ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, han pedido que se decrete el “estado de guerra”, se destituya al “presidente-delincuente” de la Generalitat y se envíe al Ejército “para apaciguar Barcelona”. Pero no creo que estos personajes, capaces de tales bravatas, ni aun los verdaderos poderes fácticos españoles, sean el verdadero peligro para la Catalunya que anhela la independencia. Creo que el verdadero peligro para los millones de catalanes que al igual que Ulises, rey de Itaca, anhelan retornar a su patria, son los cantos de las sirenas. Como ya supo ver el Mahatma Gandhi en su lucha por la independencia de la India, cada catalán partidario de la independencia está entablando en realidad una batalla que es, en gran medida, interior.

En el caso de que la Unión Europea cierre las puertas al nuevo Estado… ¿los catalanes serán capaces de resistirse a las seductoras melodías de las sirenas que pretenden convencernos de que la Unión Europea -flamante premio Nobel de la Paz- es el paraíso fuera del cual no hay vida? ¿O de resistirse a los cantos que nos atemorizan con el lúgubre presagio de que un Estado sin ejército es casi un suicidio? ¿Los líderes y portavoces de la sociedad catalana serán capaces de estar a la altura en este momento histórico? ¿Serán conscientes de que, más allá del omnipresente pragmatismo -casi siempre demasiado chato y mediocre-, la dignidad, la verdad y la justicia, son fuerzas que generan unas sorprendentes dinámicas que, más allá de toda previsión racional, pueden conducir a unos insospechados resultados? ¿Serán capaces de ponerse a la vanguardia de una Europa en la que Noruega o Suiza no sean excepciones al margen del euro? ¿Serán capaces de ponerse a la vanguardia de un mundo nuevo en el que estados sin ejército, como el de Costa Rica, no sean una absoluta rareza? ¿O se darán por satisfechos con ser solo la vanguardia del futbol mundiaEn los grandes medios el debate siempre es parcial y tendencioso. ¿Quién nos recuerda que la Unión Europea no es solo la Europa de los pueblos, sino también la de los mercaderes y mercenarios de la financiarización y de la guerra? ¿Quién nos explica que la Unión Europea no es solo la Europa de la democracia, de la información y de la libertad, sino también la Europa criminal que, representada por Bernardino León en el Mediterráneo sur, es responsable de los más graves crímenes: crímenes contra la paz o de terrorismo en Libia o Siria? ¿Quién nos explica que Bernardino León y otra media docena de españoles, entre ellos Juan Luís Cebrián, son convocados anualmente por los grandes financieros como quienes-sonDavid Rockefeller -“los mercados”, se hacen llamar esos “filántropos”-, para reunirse con el centenar largo de miembros del Club Bilderberg y tomar las decisiones que están condicionando tanto la marcha de Europa hacia el desastre? ¿Quién nos recuerda que son esos grandes financieros los que en realidad están ya controlando una Europa cada vez más “integrada”? Ya casi han logrado los Estados Unidos de Europa que vienen construyendo desde hace muchas décadas.

¿Quién nos explica que el Banco Central europeo es en este momento el instrumento con el que -prestando ingentes cantidades a los bancos a un interés prácticamente nulo, cantidades con las que los bancos a su vez compran los bonos por los que el Estado paga un elevado interés- han conseguido que la mayor partida presupuestaria del Estado español sea ya la del pago de intereses: casi 40.000 millones de euros este año, cantidad que se ha comido ya todos los recortes sociales realizados y que es igual a la de todos los ministerios juntos? ¿Quién nos explica que el “rescate” de Cataluya de 5.370 millones de euros al 5,65% a 10 años le costará 2.000 millones de intereses, que Catalunya se ahorraría si dispusiera de su propio Banco Central capaz de emitir moneda? ¿Tanto problema sería para una Catalunya independiente el encontrar cerradas las puertas de esa Unión Europea que se ha ido convirtiendo en un nuevo mecanismo, en el ámbito europeo, para el mayor y más global saqueo de la historia? Yo creo que es más bien lo contrario: son los mercaderes de la financiarización y los mercenarios de la guerra los que no son dignos de Catalunya. Estos desalmados solo ceden cuando los pueblos aguantan en pié su embestida ¡Ah Itaca… ¿cuál será el día en que podremos, por fin, contemplarte?!

Joan Carrero Saralegui, presidente de Fundació S’Olivar

 

Quienes y porque nos están llevando al desastre

  Publicado en Última Hora, 26 de abril de 2012

ultimolibro-419Albert Einstein acertaba una vez más cuando ironizó sobre el hecho de que las inercias mentales son aun más fuertes que las poderosas inercias físicas. Esto es especialmente cierto cuando se trata del imaginario colectivo. Haga usted mismo la prueba. Explique a alguien que el general estadounidense Wesley Clark, que llegó a ser comandante supremo de la OTAN durante la guerra de Kosovo, denunció que algunos altos cargos de su Gobierno, como Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, le habían revelado que ya estaba planificada la destrucción de los gobiernos de siete países: además del Afganistán ya atacado, y continuando por Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia y Sudán, el proyecto terminaba con el ataque a Irán. Yo ya hice esa prueba. Reacción de mi interlocutor: “Eso es discutible”. Fue el traductor quién tuvo que intervenir: “Juan simplemente se ha referido a lo que dijo el general ante una cámara de televisión. ¿Qué sería lo discutible, qué al general se le haya hecho tal revelación o que él lo haya denunciado públicamente?”.

Usted también podría exponer a alguien las conclusiones que hizo públicas la Comisión del Congreso estadounidense que investigó la actual crisis financiera. En ellas queda claro que la crisis no fue el resultado de una especie de fuerzas naturales impredecibles o de los inexorables procesos de “los mercados” sino de las actuaciones irresponsables y deshonestas, e incluso a veces ilegales, de muchos responsables de la banca y las finanzas, con la colaboración del estamento político. La principal de estas actuaciones fue la desregulación de los controles estrictos ya existentes sobre las políticas de supervisión de créditos e hipotecas de alto riesgo. La Comisión concluye que las estructuras básicas del sistema financiero que llevaron al derrumbe no solo siguen firmemente en pie sino que la concentración de activos financieros es significativamente mayor ahora que antes de la crisis. Yo hice también la prueba, esta vez con alguien muy cercano. Reacción: “Eso huele a conspiración; lo que nos dicen quienes saben de economía e intervienen cada día en las televisiones, radios y diarios es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora estamos sufriendo las consecuencias”.

Por uno de esos extraños sincronismos, mientras escribo, se proyectan en el canal National Geographic las imágenes de los últimos días del Régimen nazi y del Imperio japonés. Contemplo el estupor del pueblo alemán y del japonés tras el desmoronamiento de sus absurdos imaginarios, forjados gracias a tanta y tan poderosa propaganda. Sus universos, en torno a su führer y a su emperador, eran al parecer los mejores posibles. También, hace cuatro décadas, un hombre recto, un analista del Departamento de Defensa, Daniel Ellsberg, chocó contra la misma obcecación cuando entregó al secretario de Estado de Defensa, Robert McNamara, las conclusiones de su investigación sobre la marcha de la guerra de Vietnam: no es que Estados Unidos esté apoyando a “los malos”, es que nosotros somos “los malos”. A continuación filtró 30.000 documentos secretos del Pentágono, convirtiéndose así, según su compañero-enemigo Henry Kissinger, en “el hombre más peligroso de América”.

Copia (2) de WikiLeaks-Logo-WallpaperEs el mismo esquema que hemos visto repetirse recientemente con las revelaciones de WikiLeaks, que dejan en evidencia el proyecto de dominación mundial del Imperio occidental y sus grandes manipulaciones de la información. Julian Assange afirma que dicho Imperio es un monstruoso Estado de seguridad oculto cuyo centro de gravedad está en Estados Unidos pero cuyos tentáculos se extienden cada vez más por todo el mundo. Se calcula que Estados Unidos tiene 817.000 personas trabajando en labores de seguridad top secret. Este Imperio anglosajón, que no repara en agresiones internacionales, crímenes masivos o golpes de mercado, pasará. Los grandes financieros-“filántropos” (“los mercados”), que son el verdadero núcleo profundo de ese Imperio, pasarán. Al igual que todos los tiranos que han aparecido a lo largo de la historia. Pero mientras nuestra gran masa social no sea capaz de reconocer claramente quiénes y por qué nos están llevando al desastre, el sufrimiento de nuestros pueblos se prolongará aún durante años. Mi último libro, La Hora de los grandes “filántropos”, es mi modesta aportación en esta importante batalla.

Joan Carrero Saralegui, presidente de Fundació S’Olivar

Ultima Hora, 26 de abril de 2012